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Opinión

Entelequias jurídicas que alimentan la casta: Hoy el PRO, pero hay otras

Editorial

Ayer fue el cumpleaños de Mauricio Macri y por supuesto que siempre aparecen los besa manos o lame culos que quieren seguir alimentando la esperanza de mantener el puesto que tuvieron, el que tienen o el que aspiran a tener, para lo cual trabajan incansablemente, desde una pobreza intelectual que asombra.

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Carlos Molina saludó a Macri para su cumpleaños y lo hizo por la Red Social X (Twitter), porque está convencido que el ex presidente volverá tomar las riendas del partido que fundó para llegar a la presidencia y que la dirigencia que lo sucedió se encargó de diluir con las practicas mañosas de las que Molina es experto, tanto que la foto que subió en la que se lo ve con Macri tiene casi nueve años de antigüedad.

Es que, desde esa foto a la actualidad, Molina tuvo conductas poco transparentes que atentaron contra el espíritu de cambio que le quiso imprimir el ex presidente a su partido. El ex diputado provincial fue uno de los principales responsables del fracaso político del PRO y de Juntos por el Cambio en Catamarca, pero no el único, hay otros y de otros partidos también.

Es oportuno señalar que Molina traicionó a Macri, jugó para el corpaccismo, luego se fue a besarle la mano a Rodríguez Larreta, a la ganadora de la interna, Patricia Bullrich, para recalar finalmente en un intento infantil de aliarse a La Libertad Avanza. Está desesperado, enfermo de poder. Así opera la casta, algunos llegan, otros quedan en el camino, pero son todos iguales.

No es una cuestión personal, pero sucede que el actual presidente del PRO-Catamarca es un ejemplo, de los peores, para que el ciudadano de a pie comprenda quienes son los personajes que dañan la institucionalidad de la democracia y del sistema republicano, representativo y federal. Se trata de ese tipo de dirigentes políticos que en forma constante fustiga con razón el presidente Milei, la casta, que se alimenta de los argentinos que todos los días se levantan para ir a trabajar, que no tienen privilegios ni gozan de prebendas, que trabajan en serio y pagan impuestos, todo para darle viabilidad a los parásitos que viven de la política.

En estos días, donde el expresidente Mauricio Macri ha expresado que va a quedar claro quiénes son los falsos "pro cambio" y lo mismo Patricia Bullrich, quien al hacer declaraciones en LN+ ha dicho que Juntos por el Cambio tiene certificado de defunción. Es más que evidente que son mensajes tendientes a depurar esa parte putrefacta del Pro y tomar distancia del radicalismo que, solapadamente vota con el kirchnerismo, para mantener sus privilegios.

En el caso específico de nuestra provincia no hay dudas que el Pro local es socio del gobierno provincial y tenemos sobrados ejemplos que lo prueban y a los que nos remitimos. El actual presidente, Carlos Molina cuando era diputado provincial votó a favor de leyes impulsadas por Lucia Corpacci, el caso más notable fue la ampliación de los miembros de la Corte de Justicia provincial.

Por su parte, el otro responsable de los fracasos electorales, es el actual diputado Enrique Cesarini que ha acompañado muchas iniciativas del gobierno peronista y suele viajar en la comitiva de Raúl Jalil en los viajes al exterior, especialmente a los Congresos Internacionales de Minería, sin autorización del Interbloque del que forma parte, es decir que claramente es un elemento inorgánico tanto del PRO como de Juntos por el Cambio. Típico representante de la casta, que mensualmente cobra una suculenta dieta por defraudar a sus electores y violentar su rol opositor.

Por último, la diputada Natalia Saseta, otra integrante de la casta, con profesión desconocida, está con un pedido de desafuero por una denuncia penal realizada y con plena prueba, por un ex empleado que era obligado a retornarle ilegalmente la mitad de su salario, el cual era depositado en la cuenta bancaria de la diputada.

Nada que envidiarle a Julio "Chocolate " Rigou que se comió con los socios de Massa en La Plata (Albini, padre e hijo), la friolera de 800 palos de la Legislatura provincial. El desafuero no es tratado, siendo este caso una demostración más acabada de cómo la casta funciona como la más rancia corporación de la política, que se protege mutuamente para no perder privilegios y manejar fondos públicos de manera espuria. El accionar de la diputada del Pro fue puesto en evidencia por el ex colaborador, algo que es muy habitual en la legislatura provincial, pero no es posible descubrir porque funciona aceitado como un mecanismo de relojería.

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